“Agarrando Pueblo ¿EN FULL HD?” El Regreso de la #microminiserie

El regreso de la #microminiserie Sarcasmo TV Presents, con un informe extra:

¿Los Puros Criollos o los “Pulcros” Criollos?

¿Folklor?, ¿exotismo?, ¿agarrando pueblo, Antropología Hipster?, ¿condesendencia? ¿mucho kitsch?

un informe sobre la forma como las producciones de la television publica de Colombia representan a los sectores populares. Debatamos sobre este tema que hay buen pogo.

(Este informe es el primero que se publica en Youtube, entonces lo pueden ver en mas lados y en full HD)

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LA MICROMINISERIE INFORME #7: “El Giro a la Derecha”

microminiserie n 7

El septimo episodio de la #microminiserie Sarcasmo TV Presents es un resumen mediatico de las ultimas semanas en Colombia.

Este fue duro de hacer: no la lograbamos desde fines de Abril, ¡Y ha pasado un siglo desde entonces!. En los ultimos días tuvimos fallas tecnicas, archivos borrados, cortes de luz, mucho estress, pero con la producción la logramos y hoy está aquí para ustedes.

El primer y único resumen mediatico en la Colombia de hoy. Jamás veran algo así en la gran prensa.

Bienvenidos y esperamos todos sus comentarios

Hay un momento que va a ser dificil de olvidar. Un archivo esperado por mucho tiempo.

Sarcasmo TV Presents: Informe # 7 “El Giro… a la Derecha” from Sarcasmo TV Presents on Vimeo.

 

La renovación en escabeche del liberalismo

Sarcasmo TV Presents: Informe # 6 “Orates”

El episodio para pasar la semana santa. Con los registros de la gente más orate de los últimos tiempos.

 

Sarcasmo TV Presents: Informe # 6 “Orates” from Sarcasmo TV Presents on Vimeo.

Sarcasmo TV Presents: Todos los Episodios (del 1 al 5)

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Aquí podrán ver todos los Episodios de la microminiserie de la corporación “SarcasmoTV Presents”, el primer y unico espacio sobre la historia y la Histeria mediática en Colombia.

Estos son los primeros 5 episodios.

 

 

 

 

Pueden ver mas info en los respectivos canales de vimeo: https://vimeo.com/sarcasmocorp y https://vimeo.com/sarcasmotvpresents

 

 

 

 

 

“Los Tres Caines”: las dificultades de recrear la historia reciente de Colombia en TV

(Archivo 2013)

antropoLOGIKA

3caines

Por: Santiago Reyes. Historiador * | Bogotá, Colombia | @sntgtr 

En las últimas semanas, la audiencia colombiana ha presenciado un debate en los diferentes medios de comunicación sobre la serie “Los Tres Caínes”, producción realizada por RTI Televisión para el canal RCN y dirigida por Gustavo Bolívar.

Llama la atención que en esta discusión sean pocos los aportes que se hacen desde la disciplina histórica y los historiadores, quienes resultan directamente afectados, son quienes podrían aportar una argumentación más específica. Es por eso que se debe enfatizar sobre cómo se están interpretando las nociones de las narrativas sobre el pasado reciente en Colombia -a través de la ficción televisiva- y su correspondiente recepción en los diferentes medios de comunicación. De igual forma, también se pretende hacer un balance de las diferentes posiciones que se han manifestado durante esta polémica.

Sobre el seriado y la idea fragmentada de la…

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“Sarcasmo TV Presents” (2014) Otra forma de analizar a los medios

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Durante mi paso por la universidad, -así como en el desarrollo de mi investigación de grado (“La Representación de la Historia en el Documental Televisivo en Colombia”)- siempre estuve interesado en aplicar algo de los aparatos teóricos y de análisis para evidenciar como los medios de comunicación construyen un “Relato” o una “Realidad”.

Era obvio que por las características formales que tenia el trabajo de grado, solo pude enfocarlo de una manera más historiográfica y con ciertos elementos que involucraron a la teoría de la imagen, el análisis semiótico, de discurso, entre otros componentes.

Sin embargo, desde tiempo atrás estaba usando estos elementos pero con un cambio sustancial en la forma de presentación. También quería usar estos recursos como una forma de experimentar formatos de divulgación que tomaran distancia del lenguaje de la comunidad académica y se aproximaran más hacia un ejercicio comunicativo, a la interacción con el publico en general.

En un inicio se planteó desde el formato de podcast en la primera temporada de “El Cuarto Canal” de Cortesiadelacasa.com en el que se comentaban las noticias con algo de humor y con referencias a como cada medio representa la realidad. Fueron 5 episodios. Uno de ellos fue la adaptación de un libreto con un formato actuado, simulando una falsa entrega de premios.

Al año siguiente (2011) el formato decidió irse por el vídeo, en donde se probó el streaming comentado la rotación de las imágenes con un tono más satírico,  con orientación al entretenimiento: Un análisis con el fin de entretener.  Al final, por cuestiones más practicas, optamos por editarlo en capítulos y emitirlo en redes en un horario especifico para interactuar con la poca audiencia -desprevenida- que nos ponía atención.

Fue un ejercicio interesante. Nos divertíamos en la elaboración con los compañeros de entonces (el colega Felo Arias y el realizador audiovisual Fernando Plested), sin embargo, al año siguiente no pude continuar la realización de este espacio para atender mis compromisos laborales y de supervivencia básica.

Solo hasta este año retome algo de esa senda, después de una temporada con el combo de colegas  en la versión 2013 de Radio Cínica en vivo y en donde desde lo marginal, contribuíamos a esa intención del análisis para entretener. Un Talkshow radial sobre temas ligeros, pero analizados con el background que tienen los Historiadores que van a las academias.

Decidí retomar el proyecto del video, por el momento particular de la crisis institucional generada por la destitución del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, en el que por primera vez en mucho tiempo, se presentó un escenario interesante para analizar el discurso mediático dominante con sus sesgos, sus tendencias en las coberturas, el conflicto de intereses, la propiedad y su poder de crear climas de opinión sobre la audiencia de una ciudad.

Había planeado unos cuantos posts en este espacio sobre todo lo que ha ocurrido desde el cuarto poder y su relación con la administración progresista de Bogotá.

Es así, que este año decidí cambiar el formato de post para evitar recaer en el enfoque académico con el que se suelen comentar estos temas desde espacios como “La Silla Vacía” o “Razón Publica”, entre otros lugares menos conocidos.

Decidí lanzarme a la realización de un videoclip sintetizando todos esos elementos junto con el realizador Gabriel Muelle, con quien en el transcurso de la edición, hemos dado un giro mucho más experimental con resultados más satisfactorios.

Optamos por enviar una serie de clips extracortos o “microminiseries” con fragmentos del material recopilado, que  buscan presentar las tensiones y conflictos de una forma mucho más ligera y entretenida. También se espera incorporar algo del material de vídeo que alguna vez quedó en los anaqueles y no alcanzó a ser digitalizado en su momento.

Esta es una temporada en donde la apuesta personal, apunta a  experimentar con las narrativas, por reorientar los discursos, por salir del muro excluyente que es el lenguaje académico hacia una interacción más abierta con los públicos generales. Por lograr la victoria narrativa como lo planteó el gran Pedro Manrique Figueroa, ese “Tigre de Papel” Neogranadino e inspiración de este servidor.

He ahí otro nuevo campo para explorar e ir planteando la conversación. Un esfuerzo en pleno desarrollo en el que esperamos lograr los objetivos propuestos.

Todos Bienvenidos y espero que podamos interactuar, compartir y comentar al respecto. Es bueno aclarar estas cosas para darle una nitidez en HD a esta clase de proyectos y en general, a ese discurso que uno tiene sobre el mundo.

Un saludo y estén en sinfonía.

Att Santiago.

Conversaciones sobre Política Vol 2: El Lugar desde donde se habla

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Bandera que colgó el secretario de Gobierno de Bogotá,

Guillermo Alfonso Jaramillo el Martes 10 de Diciembre en la Plaza de Bolivar 

Muchas demoras. Muchos textos por corregir. Correrias por las calles de Bogotá en medio del delirio popular desencadenado por el fallo del procurador Alejandro Ordoñez y su destitución al alcalde Gustavo Petro-. Todos estos hechos, hicieron que lo escrito en el anterior post tomará más fuerza que nunca y este es el momento para retomar la discusión sobre la pertinencia de hablar sobre política en la vida cotidiana.

Es probable que la redacción del anterior post les haya parecido confusa o con errores. Los he estado corrigiendo poco a poco.

Y si se confundió durante la lectura, no es nada raro, es una constante. En parte esa frustrante experiencia del diálogo sobre Política obedece a mi torpeza natural que tenía en aquellos momentos para expresar mis ideas, porque cuando se es joven, también se es un obstinado. Aunque siento que en mi caso, al haber vivido en una era apolitica, apatica, aburrida, cotidiana y poco militante, la necedad no fue tan extrema como lo era en las décadas anteriores.

Hablar de política cuando se es joven, es muy similar a esa sensación que se tiene al oir viejas grabaciones de cinta, cuando las voces se oyen rápidas y con acentos campiranos, pura pasión, puño firme, etc. O eso se solía decir y creer.

Lugar de Enunciación

De acuerdo con todo esto, quisiera aprovechar esta oportunidad para proponer una serie de elementos que pueden ayudar a darle otro sentido a la experiencia de entablar conversaciones sobre Política. La primera de ellas consiste en delimitar el “Lugar de Enunciación” que consiste en decir con franqueza y sinceridad “Desde donde se habla”. en el que lo más importante es que demos nuestro punto de vista sobre ¿Cuál es el papel que debe tener el Estado en la sociedad?”.

Para empezar a promover ese debate, prosigo a afirmar cual es mi postura frente a esas dos situaciones, algo que vale la pena dejar en claro en estos tiempos de abuso de las autorías morales o de la abundancia de “Supervisores de Coherencia”.

Imagen                                       Status de definición política -en forma de parodia- que publique en mi perfil de facebook 

 

No es fácil darse una definición sobre Política. Pienso que esa es una función que surge del debate y de los sellos que ponen los interlocutores. Sin embargo, debo decir que desde que caí en la obsesión por los temas políticos, siempre me identifique con todo aquello que signifique libertades, o que este en contra de las opresiones y las injusticias sistemáticas. En contra de los excesos de seguridad y el autoritarismo y que la política sea siempre en beneficio común. Los Derechos Humanos, una economía prospera que beneficie a muchos sectores de la población, etc.

Desde mi experiencia he tenido acercamientos y fijaciones. Primero por las ideas de tendencia socialdemocrata (Liberales o el Polo Democrático de los inicios: Lucho Garzón o Carlos Gaviria Díaz), incluso hasta de los gobiernos progresistas latinoamericanos de la década pasada: El primer Hugo Chávez hasta 2006, Rafael Correa, Michelle Bachelet o incluso el Psoe de Rodriguez Zapatero Español en su primer gobierno. Nunca milité en un partido o movimiento político local. Jamás me interesó el comunismo o el socialismo en cualquiera de sus formas, teniendo en cuenta que quienes ejercían ese discurso en las universidades y espacios locales, lo hacen de una forma dogmática y sectaria. El socialismo siempre me resultaba atractivo únicamente por su estética, nada más. Y del conservatismo o las formas de la derecha, nunca tuve nada que ver. Jamás me hubiese identificado con el neoliberalismo o la defensa de la patria, la familia y las tradiciones, aunque vale aclarar, que estuve a punto de irme por el exceso de simbolismo y el postmodernismo confuso de la linea del ex-alcalde de Bogotá, Antanas Mockus y los artistas de la localidad de chapinero. Por fortuna, ¡logré escapar a tiempo!

Con el tiempo, fui mutando hacia otras dudas y posturas que se alejan de todo ese juego binario que se cree que es el único que existe en la arena politica. (Liberal – Conservador, Izquierda y Derecha) Poco a poco el pensamiento libertario y anarquista se aparece como una opción sensata y viable, que condena el autoritarismo (incluyendo a sus versiones populistas de la socialdemocracia latinoamericana. ej. Hugo Chavez, Cristina Kirchner) y como una forma de vida donde lo importante surge a partir de la experiencia del individuo. Vale aclarar que no me gusta decir que soy Anarquista, porque esa es una noción donde se privilegian la práctica y las experiencias, cosas en las que siento que me hacen mucha falta.

Por lo tanto, solo diría que en estos tiempos  me identifico y pienso la política desde un punto de vista Libertario , pero con una conciencia realista de las dificultades que tenemos en la actualidad, en la que al parecer no hay espacio físico para ejercer los preceptos que alguna vez forjaron esos ideales. No condeno el sistema económico, ni pretendo ser un ermitaño que busca la pureza de ideales, por el contrario, intento pensar en los sistemas de pensamiento desde una perspectiva que no coarte las libertades ni al individuo.

Sin embargo, es frecuente tener la sensación de que no es posible ser Libertario u Anarquista en la actualidad; que tal vez eso solo es posible en escenarios hipertextuales, hiperreales, en la ficción, la literatura y el internet, aunque parece que esto ultimo tampoco sería posible ante su fuerte proceso de corporatización. Otro temor frecuente, es frente a una paradoja que suele ocurrir en el entorno inmediato que es cuando los ideales políticos – por mas radicales que parezcan- tienen que ceder a la presión de las responsabilidades de la vida cotidiana, generando el sendero que nos llevará hacia un conservatismo estandarizado, a la resignación que parece un hecho de naturaleza, en el que en la vida adulta o “la vida real” de hoy solo hay espacio para “la derecha” y que si se insiste en la necedad y los ideales, se corre el riesgo de ser un paria o morir en el intento.

 

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Algunas de las Criticas a los Libertarios, Liberal-Libertarios o

Anarquistas en la Actualidad es la de su inutilidad ante la realidad. 

Sobre los sellos Políticos, la filósofa Agnes Heller afirmaba que ninguna persona tenia un sello político y que cada persona era lo que es, su nombre, su vida, su experiencia, en tanto yo no sería ni liberal, ni conservador ni comunista ni socialista y yo solo seria Santiago Reyes. El sello que me quisieran poner ustedes, siempre va a obedecer a mis acciones y en menor medida, a mis convicciones sobre el Estado, lo cual se oye sensato.

Por su parte, Felipe Lopez, director de la revista SEMANA decía que “la gente de izquierda sueña con un mundo mejor y la de derecha piensa en el mundo tal como es en realidad”. En mi caso preferiría decir que es mejor pensar en el mundo como es en realidad…. para trabajar por  transformarlo y hacerlo “mejor”.

Sobre el papel del Estado

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Contundente definición de la portada de “El Libertario” de Caracas del mes de Octubre  de 2013

Sobre el Estado esa es una reflexión que no termina. Siento que el margen de influencia de las instituciones debe ser limitado frente a la vida de los individuos. Esta bien que participe en el mercado con sus empresas, que intente ser eficaz y que busque el beneficio común, aunque en este tiempo de confusión cada vez veo más al Estado como una lancha averiada que pretende gobernar sobre un oceano que tiene sus mareas y sus bestias propias.

También entiendo al Estado como un agente que debe estar libre de toda influencia y no dar espacio a los monopolios como consecuencia de una entrañable amistad compinchera. Porque el capitalismo que vivimos en la actualidad, no es esa bestia que creemos que es o que promulgan los críticos en exceso y los fatalistas profesionales. El capitalismo también está ahogado en medio de negocios entre grupos de poder y allí no es posible entender que existen distintos tipos de democracia. Lo increíble es que hasta el capitalismo esté pidiendo su propia liberación, la cual es una premisa comprensible, sensata y que merece todo mi apoyo.

 Hasta aqui por ahora.

Para flexibilizar la lectura, la ultima parte dedicada a la solemnidad y la acción va en un post aparte.

Enjoy the Ride.

Conversaciones sobre Política Vol 3: Algunas propuestas

Solemnidad

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Presidente Santos acompañado de Periodistas 

Uno de los factores que afectan a la conversación sobre política en Colombia, es el exceso de solemnidad. Hace unos días, comentando con colegas hablamos sobre esa tendencia tan irritante que existe en el debate en público colombiano de encubrir la sinceridad con adornos linguisticos o con la constante cita a autores, (preferiblemente franceses) o el desviar una conversación sobre las ideas y las acciones hacia una explicación de tecnicismos legales. (Porque los invitados a las conversaciones siempre son abogados y todo se convierte en una conversación entre abogados y juristas)

Ocurre que durante una conversación sobre Política, alguno de los panelistas dice una grosería. Luego el espectador y el analista de la espuma, se van a quedar en la reacción de asco por el improperio mientras todo el transcurso de la conversación queda reducido a la captura de ese simple momento.

¿Porqué ocurre esta situación?

Una posible respuesta a esa situación, me pareció leersela al crítico de televisión Omar Rincón, quien afirmaba que en Colombia hay una obsesión en el “quedar bien” ante las cámaras. En fingir o exagerar el acento, en ser artificiales y poco sinceros ante el micrófono o durante la grabación. Y esto no es solo una situación propia de la conversación pública sobre temas Políticos. Ocurre igual con temas de farándula, los deportes u otros temas de interés. Siempre con la gomina y el gel, las corbatas y los vestidos, todo en puesta en escena, sobreactuado, poco honesto y genuino.

¿Que hacer? Si hay algo que puede motivar a hacer algo en lo que me queda de vida es en romper con la solemnidad, en generar grietas, en crear situaciones que son memorables porque rompen con la formalidad impuesta. De hecho, uno de esos pocos lugares donde a veces se ven muestras de expresión genuina es en la radio, en la que a veces hay dinamita y conversaciones en caliente, aunque claro, los conductores no son ni lo mas cercano a tipos ilustrados y más bien son personas con mucho ángel y poco contenido. (Julio Sanchez, Gurissati, Arizmendi, los de BLU Radio, Vicky Davila) Por eso es que hasta el programa del ultraconservador Fernando Londoño “La hora de la Verdad” a veces resulta más digerible y honesto porque están siendo sinceros sobre las barbaridades que dicen.

Otro extremo ocurre, en los programas de debate de Canal Capital, en los que se tratan temas interesantes pero la predominancia del discurso académico hace alejar al televidente o al interesado en escuchar otras discusiones. Como alguien decía en twitter, la franja de opinión de este canal es como si llevaran unas cámaras a las conversaciones de cafetería en las aulas de la Universidad Nacional de Colombia, situación en las que en algunos casos estas se convierten en divagación y gritos hacia las nubes.

O incluso hasta los ataques e interacciones con opiniones silvestres que se ven en los perfiles de redes sociales podrían ser más interesantes si se llevaran a un debate presencial y en vivo, porque en la edición postproducida se pierde peso, colores y por supuesto, mucha sinceridad. También se requiere cambiar el panel de comentaristas rotativos por otros con una disposición diferente, que ofrezcan ideas distintas, contenido y al mismo tiempo, pasión y bajos niveles de timidez ante el público.

Y toda esa Solemnidad… ¿Para Qué?

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Hollman Morris: Director de Canal Capital.

A veces muy serio, a veces muy  MUY trascendental

Es importante reflexionar que en la vida pocas cosas requieren tanta solemnidad. En Colombia gracias a que la historia reciente (y la historia en general) está construida bajo una narrativa hecha en estado de alarma, ansiedad y de énfasis hacia lo trágico, una narrativa diferente a esa construcción se podría leer como una afrenta, a crimen, a pensamiento diferente. Es cierto que hay que conmemorar, que hay que respetar el dolor ajeno y no jugar con los sentimientos de las víctimas del conflicto, pero también urge romper con la hipocresía. Urge emerger y evidenciar el doble discurso (y la doble moral) de los poderes y las instituciones. Urge reducir la presencia de la moral en el debate politico hasta sus justas proporciones, porque aquella es un asunto de convicciones personales -o religiosas- que no viene al caso emerger en el debate público. Cuando se recurre a ella, una conversación retrocede 200 años.

Los debates públicos en muchos de los países del mundo, incluyendo los de los vecinos sudamericanos, no intentan censurar las idiosincrasias o la emotividad como se hace en los medios colombianos. Se le ha dado mucho tiempo al aire al “nuevo moralismo” conservador que pretende imponer un sistema de pensamiento que puede llegar a coartar la libre expresión o el derecho a una libre identidad. Hay microfonos abiertos para los promotores de un autoritarismo inconsciente que pretende presentarse amigable y con discriminación “positiva”. Ahí tienen las reacciones moralistas por la muerte de Diomedes Diaz o las condenas al discurso de Petro durante sus actos en la Plaza de Bolívar luego de su destitución: que porque no es un “moderado” y que se aleja del “centro” correcto, demócrata, liberal, caballeroso, etc. He ahí un campo para reflexionar o pensar en una intervención.

La Acción por encima del discurso

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Activismo Digital: Salvando el mundo like a like. 

Una de las problemáticas asociadas al ejercicio intelectual o el de las ciencias sociales y las humanidades en la actualidad, es la propensión al discurso, al verso, a la palabra por encima de la acción. A veces siento que el solo acto de escribir, enunciar, comentar o “analizar la espuma”, no es suficiente. El “análisis de la espuma” les corresponde a los politólogos y a partir de esa espuma les corresponde a los periodistas vender su pescado en la plaza, -del que esperamos que sea apto para el consumo humano-.

A veces pienso, tal vez de una manera absurda, que la acción política es un asunto individual, cabeza a cabeza, en la cotidianidad y la interacción diaria. O si queremos ir a un asunto más formal, toda la acción política en caliente puede encontrarse en espacios poco usuales en apariencia como una junta de propietarios de un edificio, un conjunto residencial o en una asamblea de acción comunal, entre otros. No es necesario ir más lejos, allí está la acción política mas inmediata. El problema es la participación, la constancia, mantener el interés y la dedicación a un asunto que parece irrelevante frente a otras situaciones más urgentes de la vida cotidiana como el trabajo, u otras que resultan más placenteras como el tener una relación sentimental.

Sobre la actuación en el panorama político a gran escala, la cosa es más compleja. Solo tendría algún sentido si se está dentro de los grupos de poder, en algún bando haciendo negocios entre sí. Esa es una de las paradojas en las que se ha convertido la democracia liberal luego de la caída del muro de Berlín y el fin del “socialismo real”: Es un espectáculo ajeno, donde solo somos consumidores o espectadores que mandan mensajes en SMS para elegir al próximo ganador del Reality Político. O para ser más honestos, y como emergió en las conversaciones entre colegas y amigos, es como ver vídeos de Porno o un partido de Fútbol por televisión: No somos participes, le hacemos barra a un bando del torneo ajeno, a un “gran prix” entre empresas.

Otra situación que ha surgido en este tiempo es el de la “intervención simbólica de los espacios”, que aparece como una respuesta de grupos anticonsumistas a la privatización de los espacios, pero que luego fue institucionalizada para tomarla como campañas preventivas del gobierno sobre los ciudadanos. Aunque estas experiencias están enfocadas en la creación de políticas publicas, o en la creación de leyes, siento que algunas de estas iniciativas se quedan cortas al presentarse como apoliticas, sin convicciones, neutrales u objetivas, etc, asuntos que son otra de esas trampas que ofrece el neoliberalismo en su disfraz de nihilista.

De igual forma, el activismo digital y socialmediatico, “el poder de las redes sociales” o el “slactivismo” o “Clicktivismo” son incluso la peor forma de participación política jamás creada porque se queda solo en un plano simbólico e hiperreal, desmotivando a la acción. Sin dejar de lado otras tendencias vigentes como el convertir cualquier situación en una situación de activismo, basada en el alarma, el sentimiento de culpa o la indignación del momento. (Cortesía de la espuma)

Otras cuestiones son la propensión hacia el activismo judicial por causas penales o la militancia por derechos (algo importante), pero ese no es el único fin de la acción política. Es solo una parte. Siento que la acción política va en la movilización, en la presencia y la deliberación en los actos públicos, en preguntar que sucede, en preguntarse sobre las convicciones, en actuar sin motivo de culpa. Incluso las organizaciones no gubernamentales o las fundaciones son solo pocos pasos en medio de un lucrativo mercado de lo humanitario.

La acción política puede extenderse a otros escenarios. Siento que debe ser presencial, con un espíritu empático. Por ejemplo, si se tiene una fuerte convicción antifascista, esta no solo debe contrarrestarse en la esfera de lo político, también debe contrarrestarse a nivel cultural, estético, deportivo (con sus correspondientes organizaciones barrabraveras). Siento que la acción política debe ser algo latente y presente en los distintos lugares del día: en el lugar de trabajo, en las conversaciones, en la comunicación, en la interacción, entre otras probabilidades.

Siento que una acción de tipo político debe tener un espacio físico, un lugar. Debe hacer sudar, debe hacernos sentir que estamos vivos en el planeta, que somos alguien, que tenemos voz y que tenemos una posición. También es preferible y opcional que el accionar vaya más allá del ejercicio crítico o del estado de oposición permanente, se debe tener una presencia, una construcción, debe ser sobre los problemas reales que se presentan en la temperatura y en el contexto del momento. A veces es importante sentir que se hace parte de algo y que se está ayudando a movilizar el entorno, a pesar de la frecuente oposición de las fuerzas oscuras que quieren mantener siempre su orden de las cosas. Lo importante es que esta acción se haga en un espacio con el principio básico de no coartar las libertades de los otros, eso es fundamental.

También es importante, que esa acción no sea algo temporal, fugaz, temporalmente autónomo, flor de una día, efervescente y fugaz que solo dura 23 minutos. Como en el caso del movimiento de Occupy Wall Street, que fue una acción directa que convocó durante unos meses, terminó disuelto pero sembró una motivación en el publico, la cual debe sostenerse y mantenerse en el tiempo.

Esto es algo que esta por construir. No puedo solo en esto, pero esto es una invitación a trascender en la ejecución de acciones. En la prevalencia de la experiencia por encima de la teoría o el diagnostico y el análisis puro. No se como convocar a las personas que estén interesados en esto;  siento que este es un mensaje en una botella tirado al océano, contiene una de miles de preguntas y debe generar respuestas.

Espero que estos algoritmos generados por este post, lleguen a los ojos de quienes se entusiasmen por desarrollar una acción política presencial. Estas letras de la internet son la materialización de ese delirio por los mundos paralelos, de un montón de números y códigos con los que alguna vez soñaron los escritores o los filósofos delirantes quienes tuvieron que vivir su experiencia contemplativa cuando el idealismo entró en crisis durante los hiatos de la Historia.

He ahí la invitación a actuar. Solo hay una vida, es esta y es aquí y ahora. La vida no se aplaza.  

Espero sus comentarios, propuestas, mails. Un saludo desde Bogotá. (Santa Fé, Virreinato de la Nueva Granada)

Conversaciones sobre Política

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Manuel Murillo Toro y su Frase de Combate

Hablar sobre política en un lugar como Colombia no es nada agradable. El relato y el libreto establecido exacerban el fatalismo y la discordia, donde el eje central son los años del conflicto generando pláticas ansiosas.

Esto era algo que lo conversaba en días recientes con un buen colega. Comentábamos como la consecuencia del impacto del narcotráfico en las áreas de la vida colombiana, había generado que el dialogar sobre este tema, se haya convertido en algo menos que en una reflexión moralista o en un sermón de buena conducta. Decíamos esto porque con el paso de los años, veíamos que esa era una practica muy frecuente dentro del circuito académico bogotano, donde el speech biempensante ha regado sus huevecillos. Y que se pone peor cuando de esos huevecillos emergen los happenings  excesivamente simbólicos o cuando aparecen “comunidades del odio”o “carteles de la indignación” quienes promueven la incorporación en política como una invitación al onanismo público, que lo único que termina por hacer, es confundir a la audiencia en su reflexión sobre el poder y la idea del participar en la sociedad. (De hecho, también terminan por arruinar las posibilidades de ejercer un eventual onanismo en público)

De la misma manera, la conversación política en Colombia también suele estar opacada por tecnicismos judiciales, los consecuentes delirios emancipatorios en las “combinaciones de todas las formas de izquierdas” -algo muy latino-, o las sobreactuaciones y la prosopopeya grecocaldense interpretada por abogados palmireños. Sin olvidarnos de las valoraciones académicas marcadas por el culto al Estado o por las neblinas estadísticas para disimular el catarro neoliberal con el que algunos llegaron a sus casas luego del posgrado.

Image¿Hablar de Politica? ¿Para qué?

diría Dario Echandia.

Cada vez que pienso en mi inusitado interés con la política me pregunto ¿Cómo llegué allá?. Es casi lo mismo que ocurre cuando tratas de recordar porque terminaste enganchado a un lugar o porque fuiste participe de aquella situación inverosímil del otro día.

Creo que fue por el año 99. En aquel entonces estaba obsesionado con el fútbol, en especial  por la crónica de los partidos. En la casa teníamos suscripción al periódico “Nuevo Estadio”. coleccionaba fasciculos y consultaba la sección deportiva de los diarios con devoción. Primero era una rutina sagrada de los lunes que luego terminó por extenderse poco a poco al resto de la semana; hasta que al final terminé pasando de la sección deportiva a chequear el resto del periódico.

Caí en las editoriales y en la sección de Política. Por aquel entonces lo más importante era el proceso de paz del Caguan del gobierno de Andrés Pastrana, los escándalos senatoriales, las crónicas de guerra (tomas guerrilleras, masacres paramilitares, magnicidios) y la sensación de que el país y la sociedad iban a estallar cuando el anticristo naciera en la nochevieja… o en la noche del fin de milenio.

Mientras en las calles del sector los combos de skaters se la pasaban fumando bareta y metiéndose en problemas con la ley, yo fui cayendo en la obsesión solitaria con los absurdos políticos y terminé sedado por el olor de la desazón y la tragedia con la que se narran esos asuntos en ala prensa colombiana.

De esa manera fueron pasando las semanas, los meses, los años. El rito diario consistía en leer la prensa de manera compulsiva, no solo la del momento, también la del pasado reciente en la hemeroteca de la biblioteca Luis Ángel Arango que quedaba junto a mi colegio. Ya no era solo EL TIEMPO o EL ESPECTADOR, ahora eran SEMANA, la revista CAMBIO o eventualmente caía en las fauces de la revista Credencial y sus fasciculos sobre historia. Era un adolescente que en vez de coleccionar gorras y llaveros coleccionaba noticias de actualidad.

Los años seguían pasando. Afuera en las calles continuaba toda la adrenalina ajena, los excesos de alcohol, las broncas y las jóvenes que ignoraban mis deseos a la distancia. Poco a poco me fui volviendo un ermitaño solitario, refugiado en la biblioteca de la casa de mi tio, en un adicto con el desastre. Así terminé devorando todo sobre el espionaje de Montesinos a la oposición el Perú y como le destaparon sus hazañas en los canales de la perubolica que ya nadie veía por entonces. Lo mismo con el 11 de Septiembre, la revuelta del Argentinazo o el golpe a Chavez, el ascenso de Uribe o la victoria de Lucho Garzon, hechos que cada uno a su estilo, terminaron por influir en lo que uno cree sobre el universo político. Dicen que los hechos políticos que ocurren durante la adolescencia es lo que más influye a la hora de formar un criterio, en mi caso debo decir que esas fueron algunas de las situaciones que marcaron el sendero.

Hablar de Politica como un personaje fuera de contexto.

Como era de esperarse, en aquel entonces no había un espacio ni personas para comentar esta clase de cosas. Tal vez podría decirse algo muy corto en alguna clase de sociales en el Colegio o comentarlo de forma breve con algunos pocos conocidos, pero finalmente eso quedaba opacado en mis tímidos balbuceos o en que resultaba más interesante el embriagarse y el hablar sobre cualquier otra cosa que no sea sobre estos menesteres que siempre han sido considerados en la esfera adolescente como “aburridos” y antisexies. Ademas de su frecuente asociación a la vejez prematura gracias a que la conversacion politica se relaciona con el aura de solemnidad caballerosa propia del abogado cachaco y refinado del Frente Nacional que a la de un joven rolo de inicios del siglo XXI.

Luego del colegio hubo breves señales, sobre todo cuando no pude entrar a estudiar Ciencia Política en la Nacional.- algo de lo que siempre estaré agradecido- En los pasos breves por el claustro del Rosario podría darse el espacio esta vez en medio de risas o bromas pero no daba para más, prueba de que por algo uno había optado por tomar este camino incierto del mundo de las humanidades.

Cuando entré a la Javeriana a estudiar Historia la cosa era a otro nivel, sobre todo cuando en el primer semestre el ex-presidente Uribe visitó el claustro y acusó a los profesores de la facultad de ser un semillero del vetusto “comunismo-terrorismo”.

Intentar un debate político en familia era imposible. Los breves conversaciones con familiares asalariados o con el tío septuagenario nunca terminaban bien, especialmente cuando daba mis puntos de vista donde siempre era reducido al adjetivo de “mamerto”, por mis apreciaciones sobre el progresismo socialbacán o a lo simpática que me resultaba la izquierda sibarita de Lucho Garzón o del Hugo Chavez de entonces.

Al respecto de situaciones como estas, en su momento lo manifestaba de muchas formas y siempre me pareció particular esa manera tan silvestre con que algunos  miembros del sector “creativo” (diseño, publicidad y hermanos) rotulan de una forma tan arrogante a cualquier mínima apreciación sobre temas políticos donde sale a flote una ignorancia sobre la politica que le debemos -en parte- a la apatía y a la despolitización eterna en la que ha vivido este país desde que montaron la constitución del 91.

También habían otras variantes en las conversaciones, especialmente cuando tus amigos más cercanos estudiaban Ciencia Política. Durante el uribismo duro y puro nos dejábamos llevar por la trampa fatalista y construiamos la ficción de vivir bajo un régimen autoritario, entonces las conversaciones en sus versiones análogas y digitales terminaban en un despliegue de trascendentalidad hipersensible y teorías de conspiración en DVD.

Esto hizo que ante algunos interlocutores, las conversaciones sobre política terminaran en un juego de rol donde yo oficiaba de esponja que absorbe las visiones nofuturistas y distópicas sobre los regímenes de derechas. (¡Todo musicalizado por la discografía de Radiohead! el horror absoluto) En otros casos, las menciones que yo hacía sobre temas políticos generaban una mirada perdida de mis acompañantes, (en las que se incluyen algunas jovenzuelas agraciadas) quienes seguramente, estaban deseosos de escapar de allí a los brazos de su correspondiente consorte o a la libación de unas copas de licor en medio de un combo de varones llenos de testosterona y tropipop en los parlantes.

Sin embargo, no todas las conversaciones solían ser así. Algunas veces las referencias sobre política eran funcionales para hacer chistes y gags musicalizables o en otras ocasiones terminaban en estruendosas carcajadas en los pasillos de la universidad o en conversaciones de cafeterías y tascas esquineras.

Posteriormente, luego de tomar unas clase sobre pensamiento libertario que terminaria por cambiar muchas visiones y después de las elecciones del 2010, las conversaciones terminaron por volverse mucho más agudas y esporádicas, las cuales solo son posibles con algunas pocas personas, tanto hasta que el día de hoy son un delikatessen digno del mejor espectaculo de show business a escala microscopica. (Que en parte es algo que se ha tratado de compartir en el talk show de “Radio Cínica” desde sus inicios)

En medio de todas estas situaciones, siento que la conversación política en el suelo colombiano aunque suele ser compleja y puede resultar tan satisfactoria como gritar a la nubes, también tiene sus oportunidades. Así como también tiene unos asuntos pendientes que van desde la poca disposición (por no decir la hipocresía) para que la gente defina su “lugar de enunciación” o el delimitar desde donde se está hablando -e incluso lo que se piensa sobre cualquier cosa-. Esto también es una consecuencia del trauma causado por los actores violentos-.

Tampoco hay que olvidar la posibilidad siempre latente de que este también pueda convertirse en un tema divertido y apasionante sin la necesidad de estar sobreinformado sobre el tema. No demeriten sus posibilidades, este tambien puede llegar a tener el mismo nivel de interés como suele ocurrir en las conversaciones cotidianas sobre fútbol o sobre las incidencias de una noche de borrachera entre amigos o la falsa épica de la persona que cuenta sus proezas sexuales, asuntos que siempre ganan en los ratings de interés y por alguna razón se quedan en la memoria de los departientes.

Sobre lo del “Lugar de Enunciación”,  lo dejo para la siguiente entrega. Nos vemos hasta entonces.

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