Conversaciones sobre Política Vol 2: El Lugar desde donde se habla

Imagen

Bandera que colgó el secretario de Gobierno de Bogotá,

Guillermo Alfonso Jaramillo el Martes 10 de Diciembre en la Plaza de Bolivar 

Muchas demoras. Muchos textos por corregir. Correrias por las calles de Bogotá en medio del delirio popular desencadenado por el fallo del procurador Alejandro Ordoñez y su destitución al alcalde Gustavo Petro-. Todos estos hechos, hicieron que lo escrito en el anterior post tomará más fuerza que nunca y este es el momento para retomar la discusión sobre la pertinencia de hablar sobre política en la vida cotidiana.

Es probable que la redacción del anterior post les haya parecido confusa o con errores. Los he estado corrigiendo poco a poco.

Y si se confundió durante la lectura, no es nada raro, es una constante. En parte esa frustrante experiencia del diálogo sobre Política obedece a mi torpeza natural que tenía en aquellos momentos para expresar mis ideas, porque cuando se es joven, también se es un obstinado. Aunque siento que en mi caso, al haber vivido en una era apolitica, apatica, aburrida, cotidiana y poco militante, la necedad no fue tan extrema como lo era en las décadas anteriores.

Hablar de política cuando se es joven, es muy similar a esa sensación que se tiene al oir viejas grabaciones de cinta, cuando las voces se oyen rápidas y con acentos campiranos, pura pasión, puño firme, etc. O eso se solía decir y creer.

Lugar de Enunciación

De acuerdo con todo esto, quisiera aprovechar esta oportunidad para proponer una serie de elementos que pueden ayudar a darle otro sentido a la experiencia de entablar conversaciones sobre Política. La primera de ellas consiste en delimitar el “Lugar de Enunciación” que consiste en decir con franqueza y sinceridad “Desde donde se habla”. en el que lo más importante es que demos nuestro punto de vista sobre ¿Cuál es el papel que debe tener el Estado en la sociedad?”.

Para empezar a promover ese debate, prosigo a afirmar cual es mi postura frente a esas dos situaciones, algo que vale la pena dejar en claro en estos tiempos de abuso de las autorías morales o de la abundancia de “Supervisores de Coherencia”.

Imagen                                       Status de definición política -en forma de parodia- que publique en mi perfil de facebook 

 

No es fácil darse una definición sobre Política. Pienso que esa es una función que surge del debate y de los sellos que ponen los interlocutores. Sin embargo, debo decir que desde que caí en la obsesión por los temas políticos, siempre me identifique con todo aquello que signifique libertades, o que este en contra de las opresiones y las injusticias sistemáticas. En contra de los excesos de seguridad y el autoritarismo y que la política sea siempre en beneficio común. Los Derechos Humanos, una economía prospera que beneficie a muchos sectores de la población, etc.

Desde mi experiencia he tenido acercamientos y fijaciones. Primero por las ideas de tendencia socialdemocrata (Liberales o el Polo Democrático de los inicios: Lucho Garzón o Carlos Gaviria Díaz), incluso hasta de los gobiernos progresistas latinoamericanos de la década pasada: El primer Hugo Chávez hasta 2006, Rafael Correa, Michelle Bachelet o incluso el Psoe de Rodriguez Zapatero Español en su primer gobierno. Nunca milité en un partido o movimiento político local. Jamás me interesó el comunismo o el socialismo en cualquiera de sus formas, teniendo en cuenta que quienes ejercían ese discurso en las universidades y espacios locales, lo hacen de una forma dogmática y sectaria. El socialismo siempre me resultaba atractivo únicamente por su estética, nada más. Y del conservatismo o las formas de la derecha, nunca tuve nada que ver. Jamás me hubiese identificado con el neoliberalismo o la defensa de la patria, la familia y las tradiciones, aunque vale aclarar, que estuve a punto de irme por el exceso de simbolismo y el postmodernismo confuso de la linea del ex-alcalde de Bogotá, Antanas Mockus y los artistas de la localidad de chapinero. Por fortuna, ¡logré escapar a tiempo!

Con el tiempo, fui mutando hacia otras dudas y posturas que se alejan de todo ese juego binario que se cree que es el único que existe en la arena politica. (Liberal – Conservador, Izquierda y Derecha) Poco a poco el pensamiento libertario y anarquista se aparece como una opción sensata y viable, que condena el autoritarismo (incluyendo a sus versiones populistas de la socialdemocracia latinoamericana. ej. Hugo Chavez, Cristina Kirchner) y como una forma de vida donde lo importante surge a partir de la experiencia del individuo. Vale aclarar que no me gusta decir que soy Anarquista, porque esa es una noción donde se privilegian la práctica y las experiencias, cosas en las que siento que me hacen mucha falta.

Por lo tanto, solo diría que en estos tiempos  me identifico y pienso la política desde un punto de vista Libertario , pero con una conciencia realista de las dificultades que tenemos en la actualidad, en la que al parecer no hay espacio físico para ejercer los preceptos que alguna vez forjaron esos ideales. No condeno el sistema económico, ni pretendo ser un ermitaño que busca la pureza de ideales, por el contrario, intento pensar en los sistemas de pensamiento desde una perspectiva que no coarte las libertades ni al individuo.

Sin embargo, es frecuente tener la sensación de que no es posible ser Libertario u Anarquista en la actualidad; que tal vez eso solo es posible en escenarios hipertextuales, hiperreales, en la ficción, la literatura y el internet, aunque parece que esto ultimo tampoco sería posible ante su fuerte proceso de corporatización. Otro temor frecuente, es frente a una paradoja que suele ocurrir en el entorno inmediato que es cuando los ideales políticos – por mas radicales que parezcan- tienen que ceder a la presión de las responsabilidades de la vida cotidiana, generando el sendero que nos llevará hacia un conservatismo estandarizado, a la resignación que parece un hecho de naturaleza, en el que en la vida adulta o “la vida real” de hoy solo hay espacio para “la derecha” y que si se insiste en la necedad y los ideales, se corre el riesgo de ser un paria o morir en el intento.

 

Imagen

Algunas de las Criticas a los Libertarios, Liberal-Libertarios o

Anarquistas en la Actualidad es la de su inutilidad ante la realidad. 

Sobre los sellos Políticos, la filósofa Agnes Heller afirmaba que ninguna persona tenia un sello político y que cada persona era lo que es, su nombre, su vida, su experiencia, en tanto yo no sería ni liberal, ni conservador ni comunista ni socialista y yo solo seria Santiago Reyes. El sello que me quisieran poner ustedes, siempre va a obedecer a mis acciones y en menor medida, a mis convicciones sobre el Estado, lo cual se oye sensato.

Por su parte, Felipe Lopez, director de la revista SEMANA decía que “la gente de izquierda sueña con un mundo mejor y la de derecha piensa en el mundo tal como es en realidad”. En mi caso preferiría decir que es mejor pensar en el mundo como es en realidad…. para trabajar por  transformarlo y hacerlo “mejor”.

Sobre el papel del Estado

Imagen

Contundente definición de la portada de “El Libertario” de Caracas del mes de Octubre  de 2013

Sobre el Estado esa es una reflexión que no termina. Siento que el margen de influencia de las instituciones debe ser limitado frente a la vida de los individuos. Esta bien que participe en el mercado con sus empresas, que intente ser eficaz y que busque el beneficio común, aunque en este tiempo de confusión cada vez veo más al Estado como una lancha averiada que pretende gobernar sobre un oceano que tiene sus mareas y sus bestias propias.

También entiendo al Estado como un agente que debe estar libre de toda influencia y no dar espacio a los monopolios como consecuencia de una entrañable amistad compinchera. Porque el capitalismo que vivimos en la actualidad, no es esa bestia que creemos que es o que promulgan los críticos en exceso y los fatalistas profesionales. El capitalismo también está ahogado en medio de negocios entre grupos de poder y allí no es posible entender que existen distintos tipos de democracia. Lo increíble es que hasta el capitalismo esté pidiendo su propia liberación, la cual es una premisa comprensible, sensata y que merece todo mi apoyo.

 Hasta aqui por ahora.

Para flexibilizar la lectura, la ultima parte dedicada a la solemnidad y la acción va en un post aparte.

Enjoy the Ride.

Advertisements

Conversaciones sobre Política Vol 3: Algunas propuestas

Solemnidad

Image

Presidente Santos acompañado de Periodistas 

Uno de los factores que afectan a la conversación sobre política en Colombia, es el exceso de solemnidad. Hace unos días, comentando con colegas hablamos sobre esa tendencia tan irritante que existe en el debate en público colombiano de encubrir la sinceridad con adornos linguisticos o con la constante cita a autores, (preferiblemente franceses) o el desviar una conversación sobre las ideas y las acciones hacia una explicación de tecnicismos legales. (Porque los invitados a las conversaciones siempre son abogados y todo se convierte en una conversación entre abogados y juristas)

Ocurre que durante una conversación sobre Política, alguno de los panelistas dice una grosería. Luego el espectador y el analista de la espuma, se van a quedar en la reacción de asco por el improperio mientras todo el transcurso de la conversación queda reducido a la captura de ese simple momento.

¿Porqué ocurre esta situación?

Una posible respuesta a esa situación, me pareció leersela al crítico de televisión Omar Rincón, quien afirmaba que en Colombia hay una obsesión en el “quedar bien” ante las cámaras. En fingir o exagerar el acento, en ser artificiales y poco sinceros ante el micrófono o durante la grabación. Y esto no es solo una situación propia de la conversación pública sobre temas Políticos. Ocurre igual con temas de farándula, los deportes u otros temas de interés. Siempre con la gomina y el gel, las corbatas y los vestidos, todo en puesta en escena, sobreactuado, poco honesto y genuino.

¿Que hacer? Si hay algo que puede motivar a hacer algo en lo que me queda de vida es en romper con la solemnidad, en generar grietas, en crear situaciones que son memorables porque rompen con la formalidad impuesta. De hecho, uno de esos pocos lugares donde a veces se ven muestras de expresión genuina es en la radio, en la que a veces hay dinamita y conversaciones en caliente, aunque claro, los conductores no son ni lo mas cercano a tipos ilustrados y más bien son personas con mucho ángel y poco contenido. (Julio Sanchez, Gurissati, Arizmendi, los de BLU Radio, Vicky Davila) Por eso es que hasta el programa del ultraconservador Fernando Londoño “La hora de la Verdad” a veces resulta más digerible y honesto porque están siendo sinceros sobre las barbaridades que dicen.

Otro extremo ocurre, en los programas de debate de Canal Capital, en los que se tratan temas interesantes pero la predominancia del discurso académico hace alejar al televidente o al interesado en escuchar otras discusiones. Como alguien decía en twitter, la franja de opinión de este canal es como si llevaran unas cámaras a las conversaciones de cafetería en las aulas de la Universidad Nacional de Colombia, situación en las que en algunos casos estas se convierten en divagación y gritos hacia las nubes.

O incluso hasta los ataques e interacciones con opiniones silvestres que se ven en los perfiles de redes sociales podrían ser más interesantes si se llevaran a un debate presencial y en vivo, porque en la edición postproducida se pierde peso, colores y por supuesto, mucha sinceridad. También se requiere cambiar el panel de comentaristas rotativos por otros con una disposición diferente, que ofrezcan ideas distintas, contenido y al mismo tiempo, pasión y bajos niveles de timidez ante el público.

Y toda esa Solemnidad… ¿Para Qué?

Image

Hollman Morris: Director de Canal Capital.

A veces muy serio, a veces muy  MUY trascendental

Es importante reflexionar que en la vida pocas cosas requieren tanta solemnidad. En Colombia gracias a que la historia reciente (y la historia en general) está construida bajo una narrativa hecha en estado de alarma, ansiedad y de énfasis hacia lo trágico, una narrativa diferente a esa construcción se podría leer como una afrenta, a crimen, a pensamiento diferente. Es cierto que hay que conmemorar, que hay que respetar el dolor ajeno y no jugar con los sentimientos de las víctimas del conflicto, pero también urge romper con la hipocresía. Urge emerger y evidenciar el doble discurso (y la doble moral) de los poderes y las instituciones. Urge reducir la presencia de la moral en el debate politico hasta sus justas proporciones, porque aquella es un asunto de convicciones personales -o religiosas- que no viene al caso emerger en el debate público. Cuando se recurre a ella, una conversación retrocede 200 años.

Los debates públicos en muchos de los países del mundo, incluyendo los de los vecinos sudamericanos, no intentan censurar las idiosincrasias o la emotividad como se hace en los medios colombianos. Se le ha dado mucho tiempo al aire al “nuevo moralismo” conservador que pretende imponer un sistema de pensamiento que puede llegar a coartar la libre expresión o el derecho a una libre identidad. Hay microfonos abiertos para los promotores de un autoritarismo inconsciente que pretende presentarse amigable y con discriminación “positiva”. Ahí tienen las reacciones moralistas por la muerte de Diomedes Diaz o las condenas al discurso de Petro durante sus actos en la Plaza de Bolívar luego de su destitución: que porque no es un “moderado” y que se aleja del “centro” correcto, demócrata, liberal, caballeroso, etc. He ahí un campo para reflexionar o pensar en una intervención.

La Acción por encima del discurso

Image

Activismo Digital: Salvando el mundo like a like. 

Una de las problemáticas asociadas al ejercicio intelectual o el de las ciencias sociales y las humanidades en la actualidad, es la propensión al discurso, al verso, a la palabra por encima de la acción. A veces siento que el solo acto de escribir, enunciar, comentar o “analizar la espuma”, no es suficiente. El “análisis de la espuma” les corresponde a los politólogos y a partir de esa espuma les corresponde a los periodistas vender su pescado en la plaza, -del que esperamos que sea apto para el consumo humano-.

A veces pienso, tal vez de una manera absurda, que la acción política es un asunto individual, cabeza a cabeza, en la cotidianidad y la interacción diaria. O si queremos ir a un asunto más formal, toda la acción política en caliente puede encontrarse en espacios poco usuales en apariencia como una junta de propietarios de un edificio, un conjunto residencial o en una asamblea de acción comunal, entre otros. No es necesario ir más lejos, allí está la acción política mas inmediata. El problema es la participación, la constancia, mantener el interés y la dedicación a un asunto que parece irrelevante frente a otras situaciones más urgentes de la vida cotidiana como el trabajo, u otras que resultan más placenteras como el tener una relación sentimental.

Sobre la actuación en el panorama político a gran escala, la cosa es más compleja. Solo tendría algún sentido si se está dentro de los grupos de poder, en algún bando haciendo negocios entre sí. Esa es una de las paradojas en las que se ha convertido la democracia liberal luego de la caída del muro de Berlín y el fin del “socialismo real”: Es un espectáculo ajeno, donde solo somos consumidores o espectadores que mandan mensajes en SMS para elegir al próximo ganador del Reality Político. O para ser más honestos, y como emergió en las conversaciones entre colegas y amigos, es como ver vídeos de Porno o un partido de Fútbol por televisión: No somos participes, le hacemos barra a un bando del torneo ajeno, a un “gran prix” entre empresas.

Otra situación que ha surgido en este tiempo es el de la “intervención simbólica de los espacios”, que aparece como una respuesta de grupos anticonsumistas a la privatización de los espacios, pero que luego fue institucionalizada para tomarla como campañas preventivas del gobierno sobre los ciudadanos. Aunque estas experiencias están enfocadas en la creación de políticas publicas, o en la creación de leyes, siento que algunas de estas iniciativas se quedan cortas al presentarse como apoliticas, sin convicciones, neutrales u objetivas, etc, asuntos que son otra de esas trampas que ofrece el neoliberalismo en su disfraz de nihilista.

De igual forma, el activismo digital y socialmediatico, “el poder de las redes sociales” o el “slactivismo” o “Clicktivismo” son incluso la peor forma de participación política jamás creada porque se queda solo en un plano simbólico e hiperreal, desmotivando a la acción. Sin dejar de lado otras tendencias vigentes como el convertir cualquier situación en una situación de activismo, basada en el alarma, el sentimiento de culpa o la indignación del momento. (Cortesía de la espuma)

Otras cuestiones son la propensión hacia el activismo judicial por causas penales o la militancia por derechos (algo importante), pero ese no es el único fin de la acción política. Es solo una parte. Siento que la acción política va en la movilización, en la presencia y la deliberación en los actos públicos, en preguntar que sucede, en preguntarse sobre las convicciones, en actuar sin motivo de culpa. Incluso las organizaciones no gubernamentales o las fundaciones son solo pocos pasos en medio de un lucrativo mercado de lo humanitario.

La acción política puede extenderse a otros escenarios. Siento que debe ser presencial, con un espíritu empático. Por ejemplo, si se tiene una fuerte convicción antifascista, esta no solo debe contrarrestarse en la esfera de lo político, también debe contrarrestarse a nivel cultural, estético, deportivo (con sus correspondientes organizaciones barrabraveras). Siento que la acción política debe ser algo latente y presente en los distintos lugares del día: en el lugar de trabajo, en las conversaciones, en la comunicación, en la interacción, entre otras probabilidades.

Siento que una acción de tipo político debe tener un espacio físico, un lugar. Debe hacer sudar, debe hacernos sentir que estamos vivos en el planeta, que somos alguien, que tenemos voz y que tenemos una posición. También es preferible y opcional que el accionar vaya más allá del ejercicio crítico o del estado de oposición permanente, se debe tener una presencia, una construcción, debe ser sobre los problemas reales que se presentan en la temperatura y en el contexto del momento. A veces es importante sentir que se hace parte de algo y que se está ayudando a movilizar el entorno, a pesar de la frecuente oposición de las fuerzas oscuras que quieren mantener siempre su orden de las cosas. Lo importante es que esta acción se haga en un espacio con el principio básico de no coartar las libertades de los otros, eso es fundamental.

También es importante, que esa acción no sea algo temporal, fugaz, temporalmente autónomo, flor de una día, efervescente y fugaz que solo dura 23 minutos. Como en el caso del movimiento de Occupy Wall Street, que fue una acción directa que convocó durante unos meses, terminó disuelto pero sembró una motivación en el publico, la cual debe sostenerse y mantenerse en el tiempo.

Esto es algo que esta por construir. No puedo solo en esto, pero esto es una invitación a trascender en la ejecución de acciones. En la prevalencia de la experiencia por encima de la teoría o el diagnostico y el análisis puro. No se como convocar a las personas que estén interesados en esto;  siento que este es un mensaje en una botella tirado al océano, contiene una de miles de preguntas y debe generar respuestas.

Espero que estos algoritmos generados por este post, lleguen a los ojos de quienes se entusiasmen por desarrollar una acción política presencial. Estas letras de la internet son la materialización de ese delirio por los mundos paralelos, de un montón de números y códigos con los que alguna vez soñaron los escritores o los filósofos delirantes quienes tuvieron que vivir su experiencia contemplativa cuando el idealismo entró en crisis durante los hiatos de la Historia.

He ahí la invitación a actuar. Solo hay una vida, es esta y es aquí y ahora. La vida no se aplaza.  

Espero sus comentarios, propuestas, mails. Un saludo desde Bogotá. (Santa Fé, Virreinato de la Nueva Granada)

Blog at WordPress.com.