Conversaciones sobre Política

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Manuel Murillo Toro y su Frase de Combate

Hablar sobre política en un lugar como Colombia no es nada agradable. El relato y el libreto establecido exacerban el fatalismo y la discordia, donde el eje central son los años del conflicto generando pláticas ansiosas.

Esto era algo que lo conversaba en días recientes con un buen colega. Comentábamos como la consecuencia del impacto del narcotráfico en las áreas de la vida colombiana, había generado que el dialogar sobre este tema, se haya convertido en algo menos que en una reflexión moralista o en un sermón de buena conducta. Decíamos esto porque con el paso de los años, veíamos que esa era una practica muy frecuente dentro del circuito académico bogotano, donde el speech biempensante ha regado sus huevecillos. Y que se pone peor cuando de esos huevecillos emergen los happenings  excesivamente simbólicos o cuando aparecen “comunidades del odio”o “carteles de la indignación” quienes promueven la incorporación en política como una invitación al onanismo público, que lo único que termina por hacer, es confundir a la audiencia en su reflexión sobre el poder y la idea del participar en la sociedad. (De hecho, también terminan por arruinar las posibilidades de ejercer un eventual onanismo en público)

De la misma manera, la conversación política en Colombia también suele estar opacada por tecnicismos judiciales, los consecuentes delirios emancipatorios en las “combinaciones de todas las formas de izquierdas” -algo muy latino-, o las sobreactuaciones y la prosopopeya grecocaldense interpretada por abogados palmireños. Sin olvidarnos de las valoraciones académicas marcadas por el culto al Estado o por las neblinas estadísticas para disimular el catarro neoliberal con el que algunos llegaron a sus casas luego del posgrado.

Image¿Hablar de Politica? ¿Para qué?

diría Dario Echandia.

Cada vez que pienso en mi inusitado interés con la política me pregunto ¿Cómo llegué allá?. Es casi lo mismo que ocurre cuando tratas de recordar porque terminaste enganchado a un lugar o porque fuiste participe de aquella situación inverosímil del otro día.

Creo que fue por el año 99. En aquel entonces estaba obsesionado con el fútbol, en especial  por la crónica de los partidos. En la casa teníamos suscripción al periódico “Nuevo Estadio”. coleccionaba fasciculos y consultaba la sección deportiva de los diarios con devoción. Primero era una rutina sagrada de los lunes que luego terminó por extenderse poco a poco al resto de la semana; hasta que al final terminé pasando de la sección deportiva a chequear el resto del periódico.

Caí en las editoriales y en la sección de Política. Por aquel entonces lo más importante era el proceso de paz del Caguan del gobierno de Andrés Pastrana, los escándalos senatoriales, las crónicas de guerra (tomas guerrilleras, masacres paramilitares, magnicidios) y la sensación de que el país y la sociedad iban a estallar cuando el anticristo naciera en la nochevieja… o en la noche del fin de milenio.

Mientras en las calles del sector los combos de skaters se la pasaban fumando bareta y metiéndose en problemas con la ley, yo fui cayendo en la obsesión solitaria con los absurdos políticos y terminé sedado por el olor de la desazón y la tragedia con la que se narran esos asuntos en ala prensa colombiana.

De esa manera fueron pasando las semanas, los meses, los años. El rito diario consistía en leer la prensa de manera compulsiva, no solo la del momento, también la del pasado reciente en la hemeroteca de la biblioteca Luis Ángel Arango que quedaba junto a mi colegio. Ya no era solo EL TIEMPO o EL ESPECTADOR, ahora eran SEMANA, la revista CAMBIO o eventualmente caía en las fauces de la revista Credencial y sus fasciculos sobre historia. Era un adolescente que en vez de coleccionar gorras y llaveros coleccionaba noticias de actualidad.

Los años seguían pasando. Afuera en las calles continuaba toda la adrenalina ajena, los excesos de alcohol, las broncas y las jóvenes que ignoraban mis deseos a la distancia. Poco a poco me fui volviendo un ermitaño solitario, refugiado en la biblioteca de la casa de mi tio, en un adicto con el desastre. Así terminé devorando todo sobre el espionaje de Montesinos a la oposición el Perú y como le destaparon sus hazañas en los canales de la perubolica que ya nadie veía por entonces. Lo mismo con el 11 de Septiembre, la revuelta del Argentinazo o el golpe a Chavez, el ascenso de Uribe o la victoria de Lucho Garzon, hechos que cada uno a su estilo, terminaron por influir en lo que uno cree sobre el universo político. Dicen que los hechos políticos que ocurren durante la adolescencia es lo que más influye a la hora de formar un criterio, en mi caso debo decir que esas fueron algunas de las situaciones que marcaron el sendero.

Hablar de Politica como un personaje fuera de contexto.

Como era de esperarse, en aquel entonces no había un espacio ni personas para comentar esta clase de cosas. Tal vez podría decirse algo muy corto en alguna clase de sociales en el Colegio o comentarlo de forma breve con algunos pocos conocidos, pero finalmente eso quedaba opacado en mis tímidos balbuceos o en que resultaba más interesante el embriagarse y el hablar sobre cualquier otra cosa que no sea sobre estos menesteres que siempre han sido considerados en la esfera adolescente como “aburridos” y antisexies. Ademas de su frecuente asociación a la vejez prematura gracias a que la conversacion politica se relaciona con el aura de solemnidad caballerosa propia del abogado cachaco y refinado del Frente Nacional que a la de un joven rolo de inicios del siglo XXI.

Luego del colegio hubo breves señales, sobre todo cuando no pude entrar a estudiar Ciencia Política en la Nacional.- algo de lo que siempre estaré agradecido- En los pasos breves por el claustro del Rosario podría darse el espacio esta vez en medio de risas o bromas pero no daba para más, prueba de que por algo uno había optado por tomar este camino incierto del mundo de las humanidades.

Cuando entré a la Javeriana a estudiar Historia la cosa era a otro nivel, sobre todo cuando en el primer semestre el ex-presidente Uribe visitó el claustro y acusó a los profesores de la facultad de ser un semillero del vetusto “comunismo-terrorismo”.

Intentar un debate político en familia era imposible. Los breves conversaciones con familiares asalariados o con el tío septuagenario nunca terminaban bien, especialmente cuando daba mis puntos de vista donde siempre era reducido al adjetivo de “mamerto”, por mis apreciaciones sobre el progresismo socialbacán o a lo simpática que me resultaba la izquierda sibarita de Lucho Garzón o del Hugo Chavez de entonces.

Al respecto de situaciones como estas, en su momento lo manifestaba de muchas formas y siempre me pareció particular esa manera tan silvestre con que algunos  miembros del sector “creativo” (diseño, publicidad y hermanos) rotulan de una forma tan arrogante a cualquier mínima apreciación sobre temas políticos donde sale a flote una ignorancia sobre la politica que le debemos -en parte- a la apatía y a la despolitización eterna en la que ha vivido este país desde que montaron la constitución del 91.

También habían otras variantes en las conversaciones, especialmente cuando tus amigos más cercanos estudiaban Ciencia Política. Durante el uribismo duro y puro nos dejábamos llevar por la trampa fatalista y construiamos la ficción de vivir bajo un régimen autoritario, entonces las conversaciones en sus versiones análogas y digitales terminaban en un despliegue de trascendentalidad hipersensible y teorías de conspiración en DVD.

Esto hizo que ante algunos interlocutores, las conversaciones sobre política terminaran en un juego de rol donde yo oficiaba de esponja que absorbe las visiones nofuturistas y distópicas sobre los regímenes de derechas. (¡Todo musicalizado por la discografía de Radiohead! el horror absoluto) En otros casos, las menciones que yo hacía sobre temas políticos generaban una mirada perdida de mis acompañantes, (en las que se incluyen algunas jovenzuelas agraciadas) quienes seguramente, estaban deseosos de escapar de allí a los brazos de su correspondiente consorte o a la libación de unas copas de licor en medio de un combo de varones llenos de testosterona y tropipop en los parlantes.

Sin embargo, no todas las conversaciones solían ser así. Algunas veces las referencias sobre política eran funcionales para hacer chistes y gags musicalizables o en otras ocasiones terminaban en estruendosas carcajadas en los pasillos de la universidad o en conversaciones de cafeterías y tascas esquineras.

Posteriormente, luego de tomar unas clase sobre pensamiento libertario que terminaria por cambiar muchas visiones y después de las elecciones del 2010, las conversaciones terminaron por volverse mucho más agudas y esporádicas, las cuales solo son posibles con algunas pocas personas, tanto hasta que el día de hoy son un delikatessen digno del mejor espectaculo de show business a escala microscopica. (Que en parte es algo que se ha tratado de compartir en el talk show de “Radio Cínica” desde sus inicios)

En medio de todas estas situaciones, siento que la conversación política en el suelo colombiano aunque suele ser compleja y puede resultar tan satisfactoria como gritar a la nubes, también tiene sus oportunidades. Así como también tiene unos asuntos pendientes que van desde la poca disposición (por no decir la hipocresía) para que la gente defina su “lugar de enunciación” o el delimitar desde donde se está hablando -e incluso lo que se piensa sobre cualquier cosa-. Esto también es una consecuencia del trauma causado por los actores violentos-.

Tampoco hay que olvidar la posibilidad siempre latente de que este también pueda convertirse en un tema divertido y apasionante sin la necesidad de estar sobreinformado sobre el tema. No demeriten sus posibilidades, este tambien puede llegar a tener el mismo nivel de interés como suele ocurrir en las conversaciones cotidianas sobre fútbol o sobre las incidencias de una noche de borrachera entre amigos o la falsa épica de la persona que cuenta sus proezas sexuales, asuntos que siempre ganan en los ratings de interés y por alguna razón se quedan en la memoria de los departientes.

Sobre lo del “Lugar de Enunciación”,  lo dejo para la siguiente entrega. Nos vemos hasta entonces.

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Bem vindos

Aparición en "Indivisibles" de Canal Capital, presentando mi documental "El Pais del Sur" 02. 10 . 2013

Aparición en “Indivisibles” de Canal Capital, presentando mi documental “El País del Sur” 02. 10 . 2013

Ya era hora de un espacio más personal.

Luego de 8 años dedicados a los espacios de ELSARCASMO.COM y SARCASMO RECORDS, hacía falta un espacio más personal y dedicado a los aspectos relacionados con mi “oficio” de cabecera (La Historia), las actividades afines y otras reflexiones como son las historias mínimas en h minúscula.

Estos espacios, que crecieron y se convirtieron en la experiencia de la “SARCASMO CORPORATION“, tomaron vida propia y una narrativa particular en la cual, la postura personal solo era posible bajo la lógica que se fue configurando con el paso del tiempo. Estas fueron – y han sido- unas experiencias interesantes, con muchas libertades, con algunas contraindicaciones en ciertos casos y que ahora se encuentran detenidas para reflexionar sobre su naturaleza y el camino en los años por venir.

Mientras tanto, aquí te presentare mis distintas experiencias en la aproximación al audiovisual, las reflexiones sobre la arena movediza de la prensa y los medios de comunicación y tal vez, si la fuerza de voluntad lo permite, estarán esas historias mínimas de la experiencia en la tierra que quedaron archivadas en los sobres de manila.

..Entre otras posibilidades. Todos sabemos bien, que en el camino siempre hay sorpresas.

Here we’re go. Ahora con más calma y menos sarcasmo que el de costumbre.

Bem vindos

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